Últimamente pensar ha sido un vicio. Sí, un vicio. Mi relación con mi mente fue insalubre, me dejó a la deriva de mi imaginación. Aparentemente, antes mi mente e imaginación tenían un poco más de sentido.
La edad me reclamó reflexión, ahora me doy cuenta que vivía en un sentido o sendero, en el cual, por el momento, no soy capaz de incorporar todo lo que concibo en mi imaginación dentro de mi vida.
El vivir de futuro en el presente no es sano, tampoco vivir presente por sentir es recomendable. Por ello, apague mi mente, recupere del ropero mental mis objetivos, los amarré, mientras sigo construyendo los medios, la compañía tiembla y no importa, si al construir y avanzar sigue ahí, será lo mejor y sabrá aún más dulce, de lo contrario alguien me dará esa miel que empalaga y nutre al alma, que mientras tanto tú me das.